El municipio de El Recuenco, en Guadalajara, fue escenario de un significativo taller organizado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (COACM) en colaboración con el proyecto ‘Primum Non Nocere’, promovido por el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE). El evento, realizado el pasado 17 de octubre, surge en el marco de una estrategia para concienciar a la ciudadanía sobre el impacto de los espacios habitables en la calidad de vida.
Este encuentro buscó dinamizar un diálogo intergeneracional en torno a cuestiones tan relevantes como el papel de las calles, las plazas y los edificios en la salud física y mental de las personas. Con el respaldo del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, el taller tuvo como foco principal resaltar la importancia de la arquitectura y el urbanismo no solo en términos estéticos o funcionales, sino como motores esenciales de bienestar.
Pablo León Irujo, tesorero del COACM, inauguró la jornada junto al alcalde de El Recuenco, Enrique Collada, y Mari Ángel López Amado, directora del Observatorio 2030 del CSCAE. Durante su intervención, León Irujo subrayó que la arquitectura debe centrarse en fomentar el bienestar humano. Así, expresó que «lo bello en la arquitectura no es solo lo bonito, sino crear espacios que fomenten la felicidad».
El alcalde Collada, por su parte, destacó la importancia del diálogo entre administraciones y ciudadanos como elemento crucial para el fortalecimiento comunitario y la reflexión sobre la influencia del entorno en la vida diaria. Asimismo, se discutieron posibles mejoras en el municipio, tales como la rehabilitación de espacios públicos que promuevan la coexistencia y el acceso a la naturaleza.
La Plaza de Nuestra Señora de la Bienvenida se transformó en un lugar de interacción práctica, donde los arquitectos lideraron actividades participativas que incentivaron a los asistentes a recordar y compartir vivencias ligadas a su entorno. Estas experiencias sirvieron para identificar áreas de mejora en la localidad.
Durante el taller, se evidenció que los espacios, más allá de su dimensión física, están impregnados de memorias y emociones que construyen la identidad colectiva de la comunidad. Ejercicios diseñados para reflexionar sobre los recuerdos y su influencia en la percepción del entorno permitieron a los vecinos proponer cambios concretos para optimizar la calidad del espacio público.
Este taller se concibe como una iniciativa para materializar una arquitectura comprometida con el bienestar colectivo, planteando una conexión más profunda entre los espacios y la vida de las personas. ‘Primum Non Nocere’ insta a la acción y a una reflexión más profunda sobre los entornos habitables, promoviendo un compromiso compartido en el cuidado y mejoramiento de los espacios que conforman nuestro día a día.






