Campo de Criptana celebró este jueves una de las noches más esperadas de su feria anual con la tradicional Noche de Gachas, que marcó el cierre de un ciclo de encuentros gastronómicos preparados para las festividades de este año. Tras la celebración de las calderetas y las paellas en la emblemática Plaza Mayor, la acción se trasladó al recinto ferial donde una multitud se reunió para disfrutar de este icónico platillo de la gastronomía manchega.
La velada, según el concejal de Festejos, Bernabé Manzanerque, transcurrió en un ambiente «fresquito y perfecto para probar unas buenas gachas». Manzanerque destacó que esta cita ha alcanzado un carácter casi tradicional, permitiendo a los participantes reivindicar sus costumbres mientras comparten alrededor del perol, la hoguera y el indispensable tocinillo.
Cerca de 25 cuadrillas participaron en el evento, cada una compuesta por entre 15 y 20 personas, sumando más de 400 asistentes inscritos, sin contar acompañantes y visitantes, lo que demuestra la magnitud de la convocatoria. Manzanerque comentó con satisfacción «ver cómo las cuadrillas vuelven a reunirse un año más», consolidando la importancia de esta noche en la identidad festiva local.
La Noche de Gachas no solo marca el final de los encuentros gastronómicos, sino también deja una sensación agridulce entre los participantes. El concejal admitió que «da pena terminarlas, pero el cuerpo —y sobre todo el estómago— empieza a pedir volver a la normalidad», reflejando el espíritu alegre y el ambiente «magnífico» que predominó durante toda la semana de festividades. La celebración dejó claro que las tradiciones gastronómicas siguen uniendo y fortaleciendo el tejido social de Campo de Criptana.
Fuente: Ayuntamiento de Campo de Criptana.




